jueves, 1 de diciembre de 2011

CUENTOS DE NUESTROS ANTEPASADOS: JUANILLO EL DE LA BURRA

Estos cuentos los que hoy vamos a recordar son los que aprendimos a la luz del candil con los mayores en sus ratos libres que eran pocos porque tenían muchas faenas que hacer. Y por este motivo vamos a intentar de recordar algunos de aquellos bonitos cuentos que nos quedaron en la memoria.
1 Por ejemplo el de Juanillo de la burra:
Dice así. Este era un niño que se quedo huérfano de madre al mes de nacer y como en aquellos tiempos los niños se criaban tan solo con el pecho de la madre, el padre ya no sabia que hacer para criar al niño. Entonces sus vecinos le dijeron que la leche de burra era muy buena y este hombre que tenia una burra recién parida dijo vamos a probar. Y el niño que estaba hambriento agarro muy bien los pezones de la burra que por cierto tenia una buena ubre que le sobraba leche para criar al niño y al pollinillo y de esta manera el hombre crió al niño sano y fuerte. Tan fuerte que cuando tuvo la edad de 15 años le dijo al padre que el quería correr mundo y probar suerte. Y el padre como todos los padres que no quieren perder a sus hijos de vista le daba miedo que se fuese.
Había en aquel pueblo un herrero muy bruto y le mando hacer una porra que pesara cien quintales y este le dijo que para que quería ese trasto tan pesado y el niño responde, para quitar las piedras del camino tu fíjate en mi cuerpo a ver si estoy hecho de cartón. Cogió la porra en la mano y el muchacho emprendió su viaje y todo el mundo que lo veía decía, pero que hombre más fuerte lo que lleva en sus manos y parece que lleva un juguete y de esta manera iba abriendo camino por donde quiera que pasaba.
Hasta que una noche le oscureció en una montaña y vio que había encendida una lumbre y se puso muy contento. Dijo aquí hay gente, cuando llego vio que había dos muchachos mas o menos de la misma edad que él. Y le dijo que si querían que si les hacía compañía. Ellos muy contentos lo admitieron.
Diciendo este también es de los nuestros y dijo uno de ellos voy a por un brazado de leña para la lumbre y asomo con cuatro encinas que el había arrancado.
Dijo aquí traigo cuatro matojos y tenían aproximadamente quinientos kilos cada una de ellas.
Cuando ya habían terminado de cenar unos conejos asados que habían cazado en el monte,
dijeron, todavía es pronto para dormir porque no nos echamos una partida y el que gane sera el mejor. Todos lo vieron muy bien. Dijo el tercer compañero yo tengo dos charpas muy manejeras
porque no nos jugamos cara o cruz, los tres lo vieron bien. Las charpas eran dos ruedas de molino. A ellos no les importaba su tamaño porque los tres eran muy fuertes y dijeron a la de tres va la vencida. Trato hecho. Pero las tres jugadas las gano Juanillo de la burra.
Los otros compañeros se quedaron muy tristes.
A juanillo le dio ganas de hacer sus necesidades.
Se retiro de ellos y vio que había un agujero muy hondo y estos se partirán de risa pero no le hicieron caso es curioso echamos piedras y no se oyen caer.
Les dice Juanillo si queréis en toda la noche hacemos una soga que llegue hasta el fondo y nos enteramos de donde viene ese ruido y dijeron cobarde el que no se ate a esa cuerda.
Dijo Juanillo. Yo seré el primero que me tire
Juanillo llevaba una campana que le había hecho su amigo el herrero.
Les dijo cuando yo toque mi campana tiráis de la soga a toda prisa y estos lo hicieron al revés la dejaron caer al fondo del agujero para que este no volviera a salir mas del agujero.
Con tan mala suerte que fue a caer donde no había nada mas que diablos todos armados de espadas de oro y Juanillo le quito la espada a uno de ellos y con su misma espada le corto una oreja al Rey de ellos y les dijo que si no lo sacaban de aquel infierno no le daría su oreja y los mataría a todos, dijo el Rey para que veas que tenemos poder para todo toma la oreja y llevatela como premio de tu valentía y cuando estés solo la morderás fuertemente con tus dientes y le pedirás un deseo de los tuyos y al momento lo tendrás concedido y cuando Juanillo se vio a salvo y empezó a caminar feliz y contento atravesando montañas cuando vio que se le hacía de noche, dijo no se ni donde estoy he perdido el camino, lo mejor es que prepare mi cama y así lo hizo se preparo una cama de lastones y cuando despertó por la mañana estaba casi muerto de frío. Vio que había un cortijo muy lejos y dijo allí voy a pedir algo que comer estoy muerto de hambre.
Y cuando llego vio que no era un cortijo era el palacio del Rey. Cuando vio la corte que era un vagabundo llamaron al Rey, ¿qué hacemos con este?, y dijo el Rey darle de comer y de beber y una buena cama y así lo hicieron. Cuando se levanto, dijo que se quedara unos días mas en la casa.
Pero una noche había unos torneos de caballos y le dijeron que se fuera con ellos, el dijo que el estaba muy cansado y se iba a acostar. Cuando se fueron todos Juanillo se fue a ver el torneo.
Por cierto muy mal trajeado porque no tenia otra ropa que ponerse y desde muy lejos estaba viendo el espectáculo, un poco triste. Y Dijo yo soy un desgraciado.
Pero se le vino al pensamiento lo que le había dicho el diablo de la oreja y dijo yo voy a probar si es verdad y le dio un mordisco diciendo a mi me gustaría tener un caballo como esos con la montura y las herraduras de oro y al momento apareció ese caballo y su jinete muy bien trajeado. Dice el Rey. Este caballo es el mejor de todos los caballos. Mandemos traerlo ante nuestra presencia. Pero cuando Juanillo vio que la situación se agravaba hizo desaparecer la imagen de la presencia del rey. Y cuando llegaron al palacio le dijeron a Juanillo, te as perdido lo mejor de tu vida. A la noche siguiente le hicieron ir al torneo y dijo Juanillo me ha dado ganas de hacer las mis necesidades y cuando se aparto de ellos le dio un mordisco a la oreja y lo mismo que la noche siguiente.
Pero de esta no se pudo escapar Juanillo, dice yo soy tan pobre que no tengo ni donde quedarme muerto.
Le dice la hija al padre yo le quiero de todas maneras y se fueron a vivir juntos. ¿Y ahora que hacemos sin tener a donde meternos?. Tu tranquila que por la mañana tendremos un palacio frente al de tu padre mejor que el de él. Eso no puede ser, ya lo he mandado a hacer. Tardaron en hacer el de mi padre 40 años. Pero mis albañiles son más rápidos y así fue.
Cuando se levanto el Rey se quedo sorprendido de lo que estaba viendo. Y le dice a la Reina Mira lo que han hecho en tan solo esta noche ¿qué gentuza habrá hecho eso? y vieron a su hija asomada al balcón. Y Con todo este royo ellos fueron felices y comieron perdices.

1 comentario:

  1. Yo me sé este cuento de otra manera; más divertido, me lo cuenta mis abuelos cuando nos reunimos en su casa. Son muy bonitos los cuentos de mis abuelos.

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